Tiempo con nuestros Hijos: ¿Cantidad o Calidad?”

 

El tiempo de exclusividad que le dedicamos a cada uno de nuestros hijos, es un tema sumamente importante en la maternidad, pero cuando hablamos de maternidad de múltiples, es un ¡TEMÓN!… Sí, con palabras mayúsculas.

Tener que repartir las horas del día entre la casa, el trabajo, el colegio de los niños, especialistas de distinta índole (casi todos terminados en …ólogos), las idas a buscar y a dejar y toda la locura diaria, hace muy difícil que podamos tener un tiempo de calidad real con nuestros hijos. Imagínate lo que es además tener que estar repartiéndote entre dos niños/as o más, que tienen las mismas necesidades y demandan lo mismo al mismo tiempo…. Sí, eso mismo pienso yo!.

Terminamos agotadas, manejando el caos del día a día como resulte, muchas veces esperando a que el día se acabe rápido, para que todos se vayan a dormir y tener un ratito de calma. Pero cuando ya todos están durmiendo, aparece nuestra querida amiga LA CULPA. Esa vocecita en tu cabeza que te dice que aunque estuviste todo el día con ellos, no es suficiente y nos deja con esa sensación amarga en la boca, de que estamos al debe con nuestros hijos y terminamos sintiéndonos “MALAS MAMÁS”.

Es por esto que quiero compartir contigo un dato que puede interesarte. Las investigaciones hablan que es mucho más potente en la construcción de un apego cariñoso y positivo con nuestros hijos, pasar ratos cortos, pero frecuentes de “Tiempo de Calidad” (entre 30 segundos a 2 minutos). Versus pasar toda una tarde con ellos, en donde estamos agotadas, irritables, no los miramos o les respondemos como “zombies”, preocupadas de otra cosa y sin conectar con ellos.

Cuando hablo de “Tiempo de Calidad”, me estoy refiriendo a un tiempo donde dejas de hacer todo lo que estás haciendo, para realmente conectar con tu hijo/a. Por ejemplo: si estas chateando con esa amiga que te está contando la “historia” del momento, si estás mandando un mail o escribiendo un artículo para tu blog, etc. Lo que haces es parar, mirarlo/a y escuchar lo que te quiere mostrar o decir. ¡Si puedes ponerte a su altura, mejor aún!

Por lo general, estos son los mejores momentos para generar un mayor vínculo y aprendizaje en nuestros hijos, porque son preguntas o comentarios que surgen de ellos, por ejemplo: “mamá mira mi dibujo, mamá mira lo que hice en el colegio, ¿mamá qué es un ornitorrinco?, etc. En donde ellos están abiertos a escucharte y a dialogar contigo, siendo una oportunidad para conectar con ellos y que aprendan de nosotros y no de ¡internet!

Por favor lo anterior utilízalo con criterio. Esto no significa que cada vez que tu hijo/a quiera algo, inmediatamente tienes que satisfacer todas sus necesidades. Así como tampoco cuando estás en una situación importante y en la que requieres tener puesta tu atención, por ejemplo: manejar o hacer una llamada telefónica, etc. Lo que le dices entonces es “por favor espera y cuando termine de hacer lo que estoy haciendo, vas a tener toda mi atención”.

Dos recomendaciones muy importantes. La primera, si quieres ver resultados rápidos y duraderos, por favor CUMPLE LA PROMESA. La idea es que tu hijo/a sepa que cuando dices algo, lo cumples y así va a tener la certeza de que cuando termines de hacer eso importante que estás haciendo, va a tener tu atención. Sino, va a aprender que aunque le dices que espere, tu atención no va a llegar y seguirá interrumpiéndote constantemente hasta conseguirla.

Lo segundo y no menos importante, es ELÓGIALO!!…dile que “estás orgullosa de él/ella porque fue capaz de esperarte, que te gusta cuando es paciente, etc” y lo refuerzas dándole un abrazo y toda tu atención. Con esto tu hijo/a aprenderá que eso que hizo bien, te hace feliz y querrá repetir la conducta positiva. ¡No olvides que son entre 30 segundos a 2 minutos, frecuentemente durante al día!

Soy una Convencida que cada uno de nuestros hijos vino a enseñarnos algo nuevo como padres. Nosotros también estamos en constante aprendizaje, desarrollando distintas habilidades para poder acompañarlos en su crecimiento y ayudarlos a desarrollar su máximo potencial.

Quiérete y se paciente contigo misma, todos estamos aprendiendo en el camino de la maternidad.

« Tiempo Para Ti: Un regalo para toda la Familia