¿Qué pasa con el Apego, cuando son dos o más niños al mismo tiempo?

Quiero contarles acerca de un correo que recibí esta semana de una mamá que tiene mellizos de 11 meses, en donde me comenta lo siguiente:

“Hola Fran, ¡te escribo porque necesito ayuda! Soy mamá de 4 niños: Miguel de 7 años, Pilar de 5 y Pedro y Juanl, mellizos de 11 meses. Desde que nacieron los mellizos, ha sido agotador. He tratado de hacerlo lo mejor posible y de no perder la calma, pero hay días en que no lo logro y me encierro en el baño a llorar. Me dan ganas de salir corriendo gritando cuando llega mi marido y perderme por un par de horas, sin que nadie sepa donde estoy. Me preocupa que a los mellizos no les dedico el mismo tiempo que les dediqué a mis hijos más grandes. Muchas veces prefiero dejarlos en la casa y hacer panoramas con los otros, porque me es más fácil. Lo mismo me pasa cuando estoy en la casa, con los más grandes jugaba y me tiraba de guata al suelo, pero con los mellizos, tengo que ser mucho más estructurada y organizada, por lo que todo se vuelve muy robótico y me cuesta disfrutarlos.

Finalmente mi casa termina siendo un regimiento militar, lo cual no me aproblema tanto, porque sé que es un período. Lo que sí me preocupa y me hace sentir muy culpable, es que los termino tratando como un “pack”, como si fueran uno solo y me cuesta mucho poder encontrar espacios para jugar y disfrutar a cada uno por separado. Pienso en como esto les puede afectar en su crecimiento, no quiero que sientan que soy una mamá lejana o que no los quiero. ¿Es normal esto que me pasa? ¿Qué puedo hacer?”

Quise mostrarles este mail, con el permiso de la autora, para ejemplificar una preocupación muy común en los padres de múltiples, que es el cómo poder desarrollar un apego seguro y exclusivo con cada uno de sus mellizos, gemelos, trillizos, etc. Es tremendamente normal que el caos del día a día, la exigente rutina y el cansancio, dificulten una vinculación exclusiva con cada niño y que a los padres se les haga difícil dedicarles el mismo tiempo de atención, como si fueran uno solo o de diferentes edades. Las madres comentan tratarlos como “pack”, porque les resulta mucho más fácil para la rutina diaria, lo cual es muy entendible, pero no deja de ser un tema para ellas.

Hay que aclarar que todas las personas nacemos con una necesidad intrínseca de vincularnos y relacionarnos con un otro, a esto se le llama Apego. El apego es esencial para la supervivencia de los seres humanos. Cuando nacemos necesitamos de un otro que nos alimente, nos abrigue, nos proteja y nos cuide. Un otro que sea capaz de entender nuestras necesidades y satisfacerlas. Que nos sonría, nos abrace y nos contenga tanto física como emocionalmente. Sobre este tema hay muchísimos estudios y al final de este artículo dejo un link por si les interesa profundizar más en él*.

Cuando hablamos del apego que se establece entre los padres y sus hijos mellizos, trillizos, etc, las condiciones evidentemente no son las mismas que cuando nace un solo hijo. Tenemos que pensar que cuando una persona nace, la atención de sus padres y cuidadores es única y exclusiva, en cambio cuando hay dos guaguas o más, todo es muy distinto. Los múltiples comparten todo; desde el espacio del vientre materno, la leche materna, los juguetes, el plato de comida, etc. El nacer acompañado, marca una vivencia muy distinta a cuando naces solo y eso es algo que como padres no tenemos que olvidar.

Los padres deben entregar la misma energía, atención y capacidad física que le darían a un sólo hijo, pero en este caso a dos niños. Esto no es fácil, pero la naturaleza es tremendamente sabia y nos regala una luz al final del camino. Efectivamente los múltiples van a tener que compartir durante toda su vida la atención de sus padres, y seguramente van a vivir muchísimas más frustraciones debido a lo mismo. Pero esto que hoy puede hacernos sentir culpables, va a significar que a futuro puedan desarrollar habilidades de resiliencia poderosas, convirtiéndose en personas mucho más preparadas para las adversidades y dificultades que les toquen vivir a lo largo de la vida.

Esta es una realidad a la que [email protected] quienes tienen un hermano gemelo, mellizo, etc se ven expuestos, y como padres tenemos que aprender a considerar este punto y potenciarlo, en vez de sentirnos culpables y estar constantemente castigándonos mentalmente porque no lo estamos haciendo bien o como sería de distinto si hubiera sido uno solo.

Las condiciones son totalmente diferentes, por lo que es imposible que una persona sea capaz de entregar lo mismo a una guagua en un mismo periodo de tiempo que a dos. Siempre va a haber uno que va a necesitar una atención especial; ya que son personas distintas con diferentes necesidades, por lo que en ciertos momentos va a quedar uno un poco más “postergado” y viceversa.

Personalmente pienso que el poder nacer con un compañero y amigo para el resto de la vida, es el regalo más grande que una persona puede tener. Y es tarea nuestra como padres el planear cómo potenciaremos esta relación y cómo guiaremos a nuestros hijos y los ayudaremos a pararse y a tolerar la frustración de no ser “únicos” o exclusivos. Y si lo piensan, aceptar esto es muy importante, especialmente en la adultez, pues ¿quién es realmente único y exclusivo en la vida?

A esta valiente mamá que expuso su preocupación y vulnerabilidad le agradezco por compartir su experiencia. La crianza de múltiples puede ser dura muchas veces y demanda habilidades que como padres no se nos enseñan en ninguna parte. La invito a que confíe en si misma como mamá, y estoy segura de que ella es capaz de darse cuenta cuando uno de sus hijos necesita más atención que el otro.

Aún así, me gustaría recomendarle ciertas ideas que pueden serle de utilidad:

  • Aprovecha los tiempos que ya existen: No trates de agregarle momentos a la rutina, eso solo te agotará y estresará más. Trata de aprovechar las instancias existentes para tener momentos de calidad con cada uno de tus hijos: mudar, bañar, dar de comer, amamantar, etc. Trata de aprovechar esos momentos para jugar con él/ella regalonearlo/la, hacerlo/la reír, etc. Recuerda que tiempos cortitos, pero frecuentes, son más efectivos para establecer un apego seguro, que toda una tarde juntos donde no le pusiste mucha atención.
  • Asimismo, no evalúes el vínculo que establezcas con tu hijos en base a la cantidad de tiempo que les dedicas. Hazlo en base a la calidad del tiempo.
  • Considera que a medida que vayan creciendo y desarrollando más lenguaje, te será más fácil comunicarte con ellos y entenderlos. Así podrás ir conociendo sus gustos y preferencias, potenciando la individualidad de cada uno.

Un Abrazo!

*Link sobre Apego

¿En qué consiste la Teoría del Apego?

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